sábado, 7 de febrero de 2009
...Y un día, la soledad se convirtió en mi única aliada
Una y cinco de la mañana de un sábado, miro páginas y páginas en Internet. Todas están llenas de fotos de gente que se quiere, y me siento tan sola. Lo único que me queda: un pequeño lugar en el cyberespacio para escribir.
La verdad, nunca imaginé que mi vida fuera a ser así. Con 15 años, ya tengo una relación seria, y ya he pasado por experiencias que normalmente pasan personas adultas. Lo típico que te dicen los adultos: "los amigos que tendrás en el futuro no serán los mismos que ahora, la gente cambia, se va". No te lo quieres creer, o, al menos, piensas: eso pasará dentro de mucho. Pero no, tan rápido como hice decenas de amigos los perdí, aunque, afortunadamente, un par de ellos consiguieron hacer una marca en mi corazón para no olvidarlos nunca. Y esas dos personas se quedaron. Pero no por demasiado tiempo. Se supone que ahora se van a un lugar a muchísimos kilómetros de distancia, pero nuestra amistad seguirá ahí; se supone que por muy lejos que estemos, luego volveremos a estar juntos y todo volverá a ser como antes. Pero se muy bien que hay ciertas cosas que la distancia puede romper; la amistad y el amor son dos de ellas. A lo mejor no romperlas del todo, pero si dañarlas. La distancia puede dejar un gran vacío donde antes no había más que sentimientos. Y una de estas dos personas me comentará esta entrada, y me dirá lo mismo que dice siempre: que vamos a seguir estando la una para la otra, que no me pre
ocupe... pero decirlo es muy fácil. A lo mejor me estoy preocupando para nada, quizá sea verdad que el tiempo pasará rápido y estaremos de nuevo los tres juntos y "happy together", pero me es imposible no pensar en la parte negativa. Me es imposible no pensar en mi novio, con el que llevo dos años, del que no quiero despegarme nunca, con el que quiero un "hasta que la muerte los separe", me es imposible no pensar en todos esos sueños a realizar juntos, en todas esas promesas que hicimos y que quizá nunca cumplamos. Una amiga que va a conocer a una persona que va a ser muy especial para ella y no voy a estar ahí para verlo, un lugar, una casa, unos amigos, que puede que no conozca. Una vida en la que yo no voy a ser una parte demasiado importante, donde voy a ser "la pesada que está todo el día llamando a ver que hacemos" o "la loca de nuestra amiga que siempre quiere ser el centro del mundo".
Nunca imaginé que mi vida fuera a ser así. Llena de tristezas, arrepentimientos, sentimientos adultos, sin inocencia ni el punto de locura que siempre tuve. Varias personas me cambiaron, y ahora no se si es para bien o para mal. Si fue bueno que conociera a estas personas, para que luego se vayan, o si hubiera sido mejor tener una vida normal, como cualquier persona de mi edad. Novios, rollos, a algunos los quieres, a otros no. Amigas a las que adoras, pero que no son imprescindibles. A veces falsedades, niñatadas. Pero, ¿qué pretenden? sólo tenemos 15 años, aún somos unas niñas. Y, sin embargo, yo tengo a dos grandes personas en mi vida, son lo único que tengo. Solo a dos grandes personas en mi vida, y no se si por mucho tiempo.
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